Miércoles, 22 febrero 2017

El día en que descubrí a “Pi”

Hace pocos días en una conversación entre dos niñas, que debían andar por los doce años, una le dijo a la otra una frase que me removió por dentro: “yo no lo entiendo, aprendo los cuatro pasos, los aplico y ya está”.

Esta conversación entre las niñas, se relacionaba con su aprendizaje respecto de las matemáticas. Las matemáticas, se enseñan a veces, como un conjunto de recetas que se aplican, dan un resultado más o menos coherente, y todo se termina ahí. Los cursos avanzan, y las recetas aumentan en cantidad y en tiempo de ejecución, pero no dejan de ser un entrenamiento que poco tienen que ver con el sentido verdadero del aprendizaje de las matemáticas.

Para mí uno de esos momentos casi mágicos cuando entendí que todo tenía un sentido respecto a las matemáticas, fue el día que descubrí a “Pi”; quizá por ese momento y unos cuantos parecidos terminé haciendo la licenciatura en matemáticas, pensando que habría más situaciones que descubrir.

Para mí “Pi”, era un número muy grande, que apareció el día que conocimos la forma de medir la longitud de la circunferencia y la superficie del círculo. Pero un día descubrí que el número no era grande sino pequeñito pero con muchos decimales, y que las fórmulas que me habían mostrado no traían a “Pi” sino que él era la razón de su existencia.

Aquel día, había una papelera en clase y el maestro sacó aquel cordón grisáceo del fondo de su bolsillo, qué recuerdos me trae aquel simple artilugio y cuántas cosas me permitió a mí enseñar después con él. Bueno pues pidió a Pedro, que acercase la papelera sobre su mesa y le ayudase a colocar el cordón alrededor del borde.

El maestro y Pedro colocaron con cuidado el cordón, sobre el borde de la papelera dando lugar a una circunferencia; cuando el maestro dijo: “¿lo tienes Pedro?” Y Pedro afirmó con la cabeza mientras con voz firme separaba la cuerda del borde. El maestro, pidió a Pedro que colocase esa medición sobre la regla marrón de madera que tenía sobre la mesa, todos nos asomábamos para ver el valor que el cordón daba como resultado: “setenta y uno maestro”, dijo Pedro en voz alta para que todos le oyésemos.

Después el maestro, buscó en su cajón dos palos finos de madera, que años después supe que eran los que utilizaban para comer arroz en otros países, y los colocó formando una cruz sobre el agujero de la papelera. “Pedro marca cuánto miden los brazos de la cruz, ¿cuánto muchacho?” Pedro midió con cuidado con su cinta métrica amarilla reluciente, los palillos de extremo a extremo de la papelera, “veintidós con cinco maestro”. A lo que el maestro le dijo, “ay que yo creo que te has quedado un poco corto muchacho, mide bien fijándote en las rayas pequeñas”; Pedro con cuidado midió fijándose bien en los centímetros y decímetros que tenía cada uno de aquellos palillos, “es verdad maestro, veintidós con seis”.

Y el maestro nos dijo: “¡muchachos les presento al número “Pi”!”, mientras dividía un número entre el otro.

Entonces supe que el número “Pi” es una constante que hace que la longitud de la circunferencia y su diámetro sean números proporcionales entre sí. Así que daba igual que midiésemos en una papelera, en un plato, o en una moneda, aquella división más se iba a acercar al verdadero valor del número “Pi”.

El maestro nos contó historias más tarde de dónde se encontraron las primeras pruebas de haber descubierto este número, y parece que fueron en el Papiro de Moscú, un documento que data de hace miles de años y que estaba lleno de problemas de matemáticas.

Esa curiosidad que el maestro despertó en nosotros invitándonos a descubrir ese número que nos parecía algo misterioso, sigue a día de hoy en mí décadas después. Esta forma de aprender las matemáticas debe ser real, además hoy en día enriquecida con infinidad de recursos que pueden facilitar herramientas para adaptarnos a la forma de aprender de cada uno de nuestros estudiantes, pero siempre con emoción y con sentido.

 

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Este año el día de Pi, cuenta con una celebración especial en España, puedes encontrar multitud de actividades en http://www.piday.es/. Si eres estudiante, docente, artista, entra y podrás ver concursos y actividades que te ayudarán a descubrir muchas más cosas sobre este número chiquitito pero tan importante.

 

Bibliografía:

Flores, P. (2002). Superficie y área. Guías Praxis para el profesorado de ESO, 56, 1-31. Recuperado de http://www.ugr.es/~pflores/textos/aRTICULOS/Propuestas/Praxissuperfi.pdf

Berciano, A. (2007). Matemáticas en el Antiguo Egipto. Un paseo por la geometría, (ISSN BI-3491-07), 116-137. Recuperado de http://www.ehu.eus/aba/div/paseo-06-07.pdf

 

Esta entrada participa en la Edición 8.1 del Carnaval de Matemáticas cuyo anfitrión es Tito Eliatron Dixit.

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Fuente: http://eliatron.blogspot.com.es/2017/03/premio-carnamat81.html