Lunes, 24 julio 2017

El camino hacia la educación inclusiva: el caso vasco

La legislación educativa en España ha dado pasos importantes en el camino hacia la inclusión. Esto puede evidenciarse desde el Real Decreto de 1985 sobre la Ordenación de la Educación Especial, hasta la actual Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que tiene como fin último promover el máximo desarrollo personal y profesional de los alumnos en los diversos niveles educativos.

Pese a que la legislación ha dado soporte y apoyo a este camino hacia la inclusión es urgente seguir avanzando hacia un ideal de educación inclusiva y equitativa para todos. En este sentido, el País Vasco supone un claro ejemplo de liderazgo por el trabajo realizado en el camino hacia una educación inclusiva de calidad. En el último Informe sobre la Educación en Euskadi 2013-2015 se refleja un incremento del 12% de estudiantes con necesidades especiales (que pasa de 14.850 a 16.661). Este aumento es extrapolable a la mayor parte de las comunidades autónomas, que en muchos casos tienen que hacer frente con los mismos recursos y financiación, a la inclusión de todo tipo de alumnado en centros educativos ordinarios.

Se ha valorado con gran entusiasmo la reciente noticia relacionada con que el ejecutivo de Urkullu acaba de aprobar en el último consejo de gobierno el aumento de más de un 50% del profesorado fijo que atiende al alumnado con necesidades educativas especiales.

El aumento de profesorado experto en educación especial es un punto crítico en el sistema, si de lo que se trata es de favorecer una educación que haga frente a la diversidad. Igualmente es crítica la cualificación y el permanente apoyo a su desarrollo profesional en beneficio de la eficiencia de estas aplaudidas medidas. De poco sirve un aumento de recursos personales, si no se acompaña con la formación necesaria para garantizar una intervención coordinada y eficiente del profesorado.

Los logros alcanzados en materia de educación inclusiva son muchos: la escolarización de los alumnos en centros educativos ordinarios, el aumento de recursos personales y materiales para una mejor atención del alumnado con necesidades especiales, la elaboración de planes específicos de atención a la diversidad, la creación de aulas abiertas de educación especial en centros ordinarios para la atención de alumnos con necesidades educativas severas, etc. Teniendo en cuenta estos avances, conviene seguir en esta línea, apostando decididamente por el desarrollo de las personas que deben liderar este proceso de cambio: profesores y profesionales de la educación que se dedican a la orientación y atención a necesidades especiales. En este sentido, el caso vasco supone un ejemplo inspirador para seguir avanzando en este apasionante camino de la inclusión educativa.

Vale la pena recordar estas palabras de José Ramón Orcasitas, profesor de la Universidad del País Vasco. Afirmó en 2003 en el Congreso Guztientzako Eskola (una escuela para todos): “Formar especialistas (que sepan de verdad hacer algo desde lo común, que específicamente sea útil) es una tarea importante, pero formar a equipos profesionales de la educación de manera que puedan actuar educativamente con todos los alumnos de su centro-aula es la tarea formativa imprescindible. Urgente entre nosotros desde el proceso de reforma será asumir un enfoque formativo que eche luz «desde lo común» ” (la cursiva es suya).