Martes, 14 marzo 2017

Dibujar para comprender el mundo

Enseñar a dibujar en las aulas de primaria y secundaria, fuera de los tecnicismos propios del dibujo técnico, puede dar miedo a los profesores noveles, pues en ocasiones el docente hace años que no dibuja, y debemos poner remedio cuanto antes pues no podemos olvidar que para enseñar es fundamental que el maestro controle la materia a impartir, así que si queremos enseñar a dibujar tenemos no solo que saber dibujar y a poder ser, disfrutar dibujando. Por experiencia se que esto último es algo que en muchas ocasiones no se da, pues tras años formando a los futuros docentes de educación infantil y primaria, puedo decir que la gran mayoría de ellos sufren cuando les pongo actividades de dibujo, y no es que los alumnos no sepan dibujar,  es que como ellos mismos dicen: “no han dibujado desde que estaban en el cole y ahora les da vergüenza hacerlo mal”, pues para ellos dibujar “bien” lleva implícito hacer una representación lo más parecida a la realidad posible. Es una pena, pues cuando dibujamos un objeto o una persona, lo que hacemos es una representación personal, independientemente de que nuestra obra refleje o no, de las apariencias visuales del mismo.

Esto ocurre, en parte, porque no nos han enseñado a disfrutar del dibujo y a entender su utilidad real, quizás porque las enseñanzas artísticas quedaban relegadas siempre a un segundo plano, y al menos en mi caso siempre se impartía única y exclusivamente a través del libro de plástica, una especie de libro sagrado donde uno no podía salirse de las líneas, debía copiar de forma exacta las series propuestas, dibujar los bodegones que se nos daban a través de una fotografía minúscula y completar mitades de dibujos de la forma más realista posible. Por lo que una actividad tan dinámica y creativa como el dibujo quedaba reducida a la mera copia, pues estas actividades en lugar de animar al alumno a seguir dibujando, parecía invitarle a abandonar esta disciplina cuanto antes.

Personalmente me gusta tratar en el aula el termino dibujo como “cazar una idea”, pues a través del dibujo podemos materializar una idea de forma rápida y sencilla, pues no podemos olvidar que los dibujos son un tipo de concepción mental de la realidad, pero a su vez es una herramienta con la que somos capaces de representar lo que vemos, pensamos y sentimos pues es, a fin de cuentas,  un lenguaje que posee su propia gramática y su propio léxico, pues el dibujo, al igual que el lenguaje, se manifiesta por su libertad de acción que evoluciona poco a poco, a través de un dominio progresivo de los elementos formales, hasta transformarnos a nosotros mismos en un yo creador y modificador, pues como dice Gómez (2006) “El dibujo es el sustrato representativo de las demás disciplinas, en cuanto presencia esencializada de relaciones de visión desde un centro de determinación y fabricación de conceptos: el cuerpo, la mirada, el cerebro“(p.439)

Sin embargo más allá de técnicas y procesos específicos, desde aquí me gustaría reivindicar la necesidad del niño y sobre todo del adulto de dibujar, de perder el miedo a coger un lápiz y plasmar una idea, de reproducir un proceso, de ser capaces, como dice Adorno (1980) de “producir lo ciego y hacer cosas que ni siquiera sabemos qué son”. Dibujar nos permite explorar conceptos que ni siquiera sabemos que existen, nos permite imaginar y reinterpretar, pues dibujar es algo más que la representación de una idea, que la fijación de un gesto, dibujar es ir modificar desde la referencia aquello que evocamos, pero ante todo dibujar, valga la redundancia, son  dibujos. Como docentes hemos de aprender a disfrutar del dibujo, perder el miedo a usarlo en clase, y ser capaces de crear métodos positivos de enseñanza donde huyamos del realismo absoluto, pero ante todo tenemos que perder el miedo al error, pues como dijo Leonardo Da Vinci (1518)

“¿No has observado componer a los poetas? No les disgusta trazar una escritura bella y borrar algunos versos, sin vacilar, para hacerlos mejor. Oh pintor, traza pues, someramente los elementos de tus figuras y aplícate más en los movimientos apropiados de la vida interior de los seres que pones en escena, que en la belleza o en la perfección del detalle.”

Pues bien, no tengamos miedo a trazar líneas y a borrarlas, a intentarlo una y otra vez, pues es en los errores donde realmente aprendemos.

@juditgcuesta

REFERENCIAS
Adorno T. (1980): Teoría estética. Madrid: Taurus.
Chastel, A. (1982): Arte y humanismo en Florencia”. Cátedra: Madrid.
Gompertz, W. (2015) Think like an artist… and lead a more creative, productive life.
Gómez, J. J. (2006) Las lecciones del dibujo. Cátedra: Madrid.
Smith, K (2013) Destroza este diario, Paidos Ibérica.
White, K (2011) 101 Things to Learn in art School

Entrevista a Luis Camnitzer: “El arte bien utilizado es un transformador de la cultura, mal utilizado es sólo un transformador del mercado”