Miércoles, 15 marzo 2017

Internet como medio de captación y radicalización por el terrorismo islámico

Tras la primera sentencia de la Audiencia Nacional -39/2016, de 30 de noviembre- dictada en España en aplicación del nuevo artículo (575.2 CP) surgen las inquietudes sobre la posibilidad de una radicalización del terrorismo yihadista a través de las redes sociales de internet. Este nuevo enfoque de la radicalización hacia una red terrorista, puede ser considerada como un proceso de transformación para adoptar ideas “islamistas radicales”. La propaganda y la publicidad, a través de las redes sociales, se ha convertido en un arma de doble filo fomentando la participación yihadista.

Tras la nueva sentencia, se ha demostrado que la incorporación a la organización terroristas del Daésh a través de las redes sociales no es una novedad, lo que sí es novedoso es el método de la radicalización, es decir, el deseo de participación que tienen algunos sujetos en el movimiento yihadista aquí en España. La sentencia habla de yihad mediática, y de autoadoctrinamiento. La radicalización a través de las nuevas tecnologías permite comprender y acercarnos a un nuevo perfil del terrorista.

Es la Policía Canadiense Real la que establece una definición al fenómeno de la radicalización, entendiéndolo como “una previa exposición de los individuos a determinados mensajes ideológicos y la posterior aceptación por parte de estos de creencias procedentes de visiones extremistas.” Ahora bien, es uno de los Comités del Senado de EEUU en 2007 (Senate Committee on Homeland Security and Governmental Affairs) el que realmente vincula el término de radicalización con conducta antisocial y, por tanto, con la posibilidad de una conducta y comportamiento violentos, así asevera que la radicalización “implica el  proceso  de adopción de un sistema de creencias extremistas, incluyendo la voluntad de utilizar, apoyar o  facilitar la violencia, como un método para lograr el cambio social”.

Existen diversos estudios de radicalización en España, pero ninguno respecto al autoadoctrinamiento. Los estudios españoles han abordado la yihad individual cuando son las organizaciones terroristas las que llaman a la acción, las que captan a sus nuevos integrantes a través de las redes sociales, paralelamente a esos estudios se han abordado cuestiones relativas a la estrategia de la organización terrorista, especialmente al Daésh, en cuanto a la utilización de internet, como principal medio de difusión de sus ideas, lemas, principios, propaganda, etc., bien de manera directa bien indirecta.

Ahora bien, con la SAN 39/2016, de 30 de noviembre, se fundamenta que sigue siendo “atractiva” la idea de la yihad individual para las organizaciones terroristas, si bien, el método de captación es diferente, a través de mensajes específicos, ideas abrumadoras en las redes sociales, se produce una nueva estrategia de adoctrinamiento. Nos debemos preguntar si estamos ante los nuevos lobos solitarios, denominados radical solitario por Wiktorowicz, afirma que no es el perfil que más predomine en el proceso de radicalización, o como acertadamente se indica virtual self- recruitment. Sageman, manifestó que los lobos solitarios eran “jóvenes radicalizados a través de Internet que están dispuestos a sacrificar sus vidas por una causa sin haber tenido una relación orgánica, bien con Al Qaida Central o bien con grupos terroristas yihadistas salafistas afiliados o próximos a ella”. Para una radicalización a través de las redes sociales es necesario afirmar que significa que cuenta con cierta estrategia en la comunicación.

Considero que el autoadoctrinamiento tiene unas premisas, consistentes en: Se trata de un fenómeno novedoso en el método. El sujeto asume unas ideas, las justifica y acepta; Se trata de un fenómeno en auge. Las organizaciones terroristas tienen especial cuidado en la puesta en escena; y El proceso de autoadoctrinamiento es evolutivo. Tiene unas fases en las que el sujeto cada vez tiene una conducta más agresiva, dirigidos a hacer realidad su convicción. Requiere una temporalidad.

Se trata de analizar la influencia de las redes sociales en los jóvenes, existen diversos estudios entre los que cabe mencionar a Christakis y Fowler, en ellos se demuestra que los adoctrinados por la vía de redes virtuales pueden ser aún más peligrosos, en cuanto a ideas y en cuanto a la obligación de imposición de las mismas a todos los ciudadanos, incluso, a lo que hay que añadir que es más difícil o se le añade la dificultad en cuanto a control de los mismos.

Al abordar el tema, se vislumbra un problema fundamental, en el autoadoctrinamiento existe auto fases. Nuestra legislación penal castiga a quienes se adiestran o adoctrinan de manera autónoma; siendo: el victimismo, culpabilización, solución y activismo.

A mi juicio, la más novedosa e impactante es la fase de Victimismo. Caracterizada porque “se inocula en el musulmán la idea de que toda la umma (comunidad de fieles) es víctima de las acciones que ejerce Occidente. Es esa fase en la que hay una mayor presencia de los fieles en las ideas del terrorismo islamista, ideas aceptadas”. Desde el punto de vista social y cultural, es interesante la reflexión de Sartori, aunque si bien lo hace respecto de la televisión, asevera que “[…] ésta no es sólo un mero instrumento de comunicación, sino que también es un instrumento antropogenético: un medio capaz de generar un nuevo tipo de ser humano”; es decir, hay una asimilación de conceptos, hay un conocimiento de una “realidad” proyectada a través de imágenes que “arrincona al razonamiento abstracto y la reflexión crítica”, es una manera o instrumento sutil de transformar al individuo y la vida en sociedad. Desde la Victimología, hablamos de una víctima con tolerancia a la actitud de los terroristas; se asevera por algunos estudiosos del sector que “toda tendencia fundamentalista tiene un componente de intolerancia, la aceptación del otro en la verdad dogmática es el fruto de la derrota en una guerra fundamentalista; y se pretende ser una guerra justa en tanto opina que es guerra en defensa y propagación de la verdad (sea revelada, cultural, etc.) del grupo triunfador”.