Viernes, 17 marzo 2017

La importancia de la adaptación al cambio climático

La conciencia de la existencia de un cambio climático a nivel mundial se hace efectiva desde que en el año 1987 se publicase el Informe Brundtlan. En dicho informe, además de quedar recogido por primera vez el concepto de desarrollo sostenible, se hace ya una apuesta por averiguar los efectos que el cambio climático podría tener en el futuro de nuestro planeta.

Desde ese momento se inician toda una serie de acciones encaminadas a frenar la liberación de los Gases con Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera tanto a nivel mundial como europeo, con la idea de combatir ese cambio climático.

Efectivamente, la mayor parte de las acciones en la lucha contra el cambio climático han estado centradas en la mitigación, es decir, hacer todo lo posible por reducir las emisiones de los gases con efecto invernadero, principalmente.

Sin embargo, cada vez más la tendencia es a integrar la adaptación al cambio climático en la estrategia empresarial. Según Schneider y colaboradores (2007): “Al proceso, ya sea espontáneo o fruto de la planificación, mediante el cual, los sistemas mejoran sus condiciones de enfrentar los previsibles cambios futuros del clima, reduciendo sus efectos negativos o aprovechando los positivos, se le denomina adaptación al cambio climático”.

Actualmente, la adaptación al cambio climático acapara las agendas políticas de los principales países a nivel mundial y existen numeras iniciativas y ayudas que apoyan la agricultura sostenible y las buenas prácticas agrícolas para el clima y el medio ambiente, regulado a través del Reglamento (UE) nº 1307/2013, en la Unión Europea, entre otros (Medina, 2015).

 Europa y España en concreto están afectadas de lleno por el cambio climático. De hecho nuestro país es especialmente vulnerable a los impactos del cambio climático (Medina, 2015). Un reciente informe publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) señala a España como uno de los países más afectados (Füssel y colaboradores, 2017).

Esta situación que nos afecta es plenamente conocida por parte de las autoridades competentes, las cuales a través de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), han puesto en marcha desde el año de su aprobación, 2006, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), que quiere ser el marco de referencia a nivel nacional para todas las iniciativas y actividades de evaluación de impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.

Tal y como se refleja en el Tercer Programa de Trabajo del PNACC (2014-2020) el sector agrario es uno de los más afectados por el cambio climático. Las temperaturas, las precipitaciones, la sequía, los fenómenos extremos, todo tiene influencia sobre los cultivos. Es en este sector, y en otros también afectados como puede ser el sector turístico, donde se hace necesaria la adopción de estrategias de adaptación al cambio climático que se integren en la estrategia empresarial.

La metodología de integración se estructura dentro del Tercer Programa de Trabajo del PNACC  en lo que se conoce como “el ciclo de la adaptación”. En dicho ciclo se suceden una serie de etapas que pasan por el análisis de datos y generación de conocimientos de los escenarios climáticos locales, una evaluación sectorial de impactos y vulnerabilidades, identificación de opciones de adaptación, evaluación de costes y beneficios (Medina, 2015).

Hay diferentes estudios en nuestro país que exponen ejemplos de adaptación al cambio climático. Citando algunos de ellos: si se está cultivando un cereal de invierno y las temperaturas son más suaves de lo que cabría esperar en esa época del año, descenderá el rendimiento de la producción. Ante esta situación el agricultor podría optar por cambiar a otras variedades que estuviesen mejor adaptadas a las temperaturas más altas.

Sin embargo, en este punto es realmente importante saber el grado de conocimiento que el agricultor tiene sobre el cambio climático, sobre la importancia de adaptación al mismo, cómo se puede adaptar, el coste que le va a suponer esa adaptación y las consecuencias de no adaptarse.

En el informe de Medina (2015) se concluye que se necesita trasladar a los agricultores el conocimiento que se obtiene con los diferentes estudios científicos. Se insta a una mayor coordinación en el eje autoridades-expertos-agricultores para que las políticas a favor de la adaptación al cambio climático y la integración de esa adaptación en la estrategia empresarial que haga que este sector tan importante en nuestro país encuentre una salida ante un hecho que no tiene marcha atrás.

Una de las líneas de investigación del grupo SCOEM en UNIR es precisamente acometer un estudio que permita conocer el grado de adaptación de nuestras empresas, sobre todo agrícolas, al cambio climático y que concluya con una guía de buenas prácticas que ayuden a los empresarios a poner en marcha medidas que les permitan integrar esa adaptación al cambio climático en su estrategia empresarial.

 

Bibliografía

Brundtland, G. H. (1987). Informe socio-económico elaborado por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas. Recuperado el 9 de enero de 2017 de http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/42/427

Füssel, H., Marx, A. Hilden, M., Bastrup-Birk, A. and Suk, J. (2017). Climate change, impacts and vulnerability in Europe 2016. European Environment Agency. EEA report Nº 1/2017.

Medina Martín, F. (2015). Impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en el sector agrario: Aproximación al conocimiento y prácticas de gestión en España. Oficina Española de Cambio Climático. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Madrid.

Schneider, S.H., Semenov, S., Patwardhan, A., Burton, I., Magadza, C.H.D., Oppenheimer, M., Pittock, A.B., Rahman, A., Smith, J.B., Suárez, A. and Yamin, F. (2007). Assessing key vulnerabilities and the risk from climate change. Climate Change 2007.

Por Dolores Cima

Coordinadora Académica del Máster en Gestión Ambiental y Energética en las Organizaciones.

Investigadora del grupo SCOEM