Miércoles, 15 febrero 2017

Infancias empobrecidas, futuro vulnerable

El 14 de febrero del presente año la ONG Save the Children presentó un interesante informe que lleva por título Desheredados. Desigualdad infantil, igualdad de oportunidades y políticas públicas en España (2017). La conclusión que más puede llamar la atención es que los menores en España son el grupo de edad que más se ve afectado por la desigualdad. El punto de partida del informe se centra en destacar que entre los años 2008 y 2015 la pérdida de renta ha sido de un 21% entre las personas más pobres y, sin embargo, entre las más ricas ha sido del 2.1%. Pero este informe se centra directamente en los menores de hogares con menos ingresos. Así, y como se pone de manifestó, “Mientras que en los años duros de la crisis la renta de la infancia que contaba con más recursos se redujo en un 6,5%, la de los niños y niñas del 20% más pobre de la población lo hizo en un 32,1%” (p. 8).
El informe realiza un repaso por aquellos campos que más incidencia tienen en la desigualdad infantil: empleo, protección social, vivienda, educación y salud. Cinco elementos que ponen el foco de atención en la situación de España frente a países de nuestro entorno europeo y que sale mal parada. Por ejemplo, las políticas públicas son capaces de reducir la desigualdad, pero en España este efecto supone un 31.9% frente al 40.2% de la Unión Europea y muy lejos de países como Suecia (52.9%) o Alemania (46.6%).
Este punto de partida incide en la reducción de la igualdad de oportunidades a la que se enfrentan los diferentes mundos infantiles que hoya tenemos en España. Mientras unos cuentan con una serie de posibilidades que emanan directamente de sus familias y entornos más cercanos, otros no pueden acercarse a éstas porque los sistemas de compensación del Estado no están siendo lo suficientemente efectivos para desarrollar la pretendida igualdad de oportunidades de manera real. La movilidad social ascendente, que ha caracterizado la vida sociocultural y dinamizado las esperanzas de las familias, se ve truncada por escenarios de incertidumbre y de mucha dificultad. Por lo tanto, nos encontramos ante un aumento de la brecha de la desigualdad y, sobre todo, la equidad. Estos elementos a nivel general también pueden visualizarse a nivel autonómico. Sirva como ejemplo la gran diferencia existente entre el alumnado escolarizado de cero a tres años: mientras en Canarias únicamente se encuentran escolarizados el 7.2%, en el País Vasco lo están el 52%.
En definitiva, que se reproducen las situaciones de desigualdad y se genera una cronificación de aquellos niños y niñas que crecen en entornos de extrema dificultad. Es decir, se condena a aquellos que menos tienen a un futuro en el que la desesperanza no se ve atenuada por el brillo de la confianza en un mundo que tiene, al menos, el deber moral de generar oportunidades para aquellos que son el futuro del país. Infancias empobrecidas llevarán la mochila cargada de futuros problemas sociales y serán un lastre para un país que desea proteger a aquellos más vulnerables. Como cierra el informe: “No olvidemos nunca que la infancia es el 18% de nuestro presente, pero el 100% de nuestro futuro” (p. 149).
Para saber más:
Save the Children (2017). Desheredados. Desigualdad infantil, igualdad de oportunidades y políticas públicas en España. Recuperado de https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/desheredados_pobreza_infantil_vlq.pdf