Viernes, 21 abril 2017

Diálogo social, tecnología y empleo

Ante la influencia que las nuevas tecnologías vienen generando sobre las necesidades de los sistemas productivos y las nuevas formas de empleo, el diálogo social español y comunitario se constituye en el método fundamental de negociación que sobre condiciones de trabajo utilizan los interlocutores sociales. Método siempre deseable que se basa en la posibilidad de consenso en legislación laboral respecto a diferentes aspectos del trabajo y que habilita para que dicha legislación sea lo más representativa posible de los intereses concernidos. Se puede decir que el diálogo social es método pero también instrumento ya que permite operacionalizar el supuesto de acuerdo, como fruto de la negociación, que tiene como finalidad la obtención de los mayores niveles de crecimiento económico y bienestar social. Actualmente, una de las cuestiones estrella del diálogo social es el papel del imparable avance tecnológico. Si bien es cierto, el éxito tecnológico sobre la ordenación del empleo se va a encontrar determinado por su grado de aplicabilidad y desarrollo, tanto en los sectores productivos de la economía como en las administraciones públicas.

Para ello, en dicho diálogo los aspectos sociales de las nuevas tecnologías y la formación se consideran básicos para promover un creciente nivel de competitividad a nivel estatal, europeo e internacional. En este sentido, las directrices comunitarias se encaminan al refuerzo en formación tecnológica del capital humano, de la recualificación de personas cuyo empleo se vea afectado por las mutaciones sociales y, por último, de la inserción laboral. De modo que, la adecuación de las cualificaciones profesionales mediante sistemas de formación adecuados se considera vital. Todo ello influye en la estructuración de los mercados laborales. Por tanto, en el diálogo social se reconoce que el factor tecnológico condiciona los sistemas de producción y, consiguientemente, determina los niveles de productividad resultantes. Por ello, resulta indispensable prestar una especial atención a las condiciones laborales en aspectos relativos, por ejemplo, a la salud (e-Health) y a la seguridad de los trabajadores como elementos esenciales de la productividad. Sin embargo, entiendo que las nuevas tecnologías deberían ser utilizadas en pro del desarrollo, con responsabilidad social y no para convertir los mensajes en mercancía ni ir en detrimento de la función social de la comunicación, más allá de su vertiente mercantil.

De manera que, en el denominado “paradigma tecnológico laboral”, los sistemas de información empresarial se circunscriben a un sistema interactivo entre los subsistemas de las unidades de producción y de las administraciones públicas, y al uso de las tecnologías de la información que posibilitan el flujo de información dentro de las mismas. Finalmente, caben destacar algunas perspectivas tecnológicas aplicadas al empleo (ya en desarrollo) como: clean energy, nanotecnología, educación en la nube, quantum computing, data storage, inteligencia artificial, biología sintética, ingeniería climática, clean transportation technologies, computers & HUD, tecnologías de ciberseguridad y gobierno 2.0.