Martes, 18 abril 2017

Consideraciones metodológicas en las dinámicas grupales

Una de las autoras clásicas del trabajo social con grupos, Gisela Konopka, ya había expuesto en su obra del año 1961, Social group work: a helping process, que existen clasificaciones de técnicas en las dinámicas grupales. De hecho, las había dividido en las de procedimiento y en las de interacción. Las interaccionales se ciñen a aquellas que tienen que ver con la propia implicación personal y formas de proceder a nivel personal, es decir, aquellas que llevan principalmente a alcanzar la cohesión grupal para que el grupo pueda constituirse en un ente autónomo y lograr las metas que nos lleven a los objetivos planteados. Las procedimentales hacen referencia al buen manejo del procedimiento, que en la asignatura Trabajo Social con grupos del grado de Trabajo Social de nuestra universidad se centra en la propuesta de Fernández y López (2014), y de las técnicas de dinámica de grupo.
Se debe tener en cuenta la advertencia que realiza Aguilar (2013) en relación a los procedimientos. Refiere a técnicas grupales y no únicamente a dinámica de grupos porque existe algún tipo de confusión. Es decir, el profesional del trabajo social debe conocer las técnicas grupales, puesto que permiten desarrollar instrumentos aplicados al trabajo en y con el grupo para que puedan emerger las potencialidades de las personas que lo componen. La citada autora expone que no deben confundirse con las técnicas de dinámicas de grupos, cuyo objetivo es que emerja en el grupo su propia dinámica interna. Por lo tanto, el rol que debe jugar el profesional del trabajo social es el de facilitador para que se pueda sacar lo mejor de cada uno de los miembros del grupo y, así, la dinámica grupal sirva como un tiempo que permite potenciar y fortalecer mediante la interacción grupal las capacidades sociales de las personas.
Para no caer en desconciertos de tipo metodológico, es preciso aclarar que la actuación metodológica nos debe permitir construir un diagnóstico inicial fruto de una problemática que, lógicamente, irá perfilándose, llenando de contenido o incluso cambiando en la propia vida del grupo. Es así como la evaluación continua, que lleva a ir perfeccionando el diagnóstico inicial y a nuevas propuestas, se ve claramente influenciada también por tres principios básicos en la dinámica del grupo. Como exponen Fernández y López (2014), estos son la personalización, puesto que hay que analizar a cada uno de los distintos participantes en función de sus propias características y los roles que van jugando en la propia dinámica grupal; el sentido práctico, porque la/s metodología tiene que ir adecuándose a las necesidades que se van construyendo fruto del análisis; y la propia gradualidad para alcanzar las metas, puesto que cada personas muestra ritmos y comportamientos diferenciados.
En definitiva, el método circular del Trabajo Social es apropiado para cualquier tipo de problemática, lo que cambia son los elementos a tener en cuenta y las particularidades que nos encontramos, por ejemplo, en el proceso técnico de la propia dinámica grupal.
Para saber más:
Aguilar, Mª Jº. (2013). Trabajo Social: concepto y metodología. Madrid: Consejo General del Trabajo Social / Paraninfo.
Fernández, T. & López, A. (2014). Trabajo Social con grupos. Madrid: Alianza.
Konopka, G. (1961). Social group work: a helping process. New Jersey: Prentice Hall.