Jueves, 16 marzo 2017

Ansiedad social y desconfianza

La confianza en otras personas en un factor crítico para desenvolvernos satisfactoriamente en el mundo social. En nuestro día a día, en la interacción con los demás, llevamos a cabo juicios de confianza para establecer de forma rápida si podemos establecer y mantener una relación positiva con otra persona o si, por lo contrario debemos alejarnos de ella (Gutiérrez-García y Calvo, 2016).

Algunos autores (v.g., Cooper et al., 2014) consideran que la ansiedad social puede estar influyendo en los juicios de confianza que llevamos a cabo al relacionarnos con otras personas, mostrando mayor desconfianza como un mecanismo preventivo o de autoprotección. Es decir, es posible que las personas con ansiedad social puedan estar sesgadas hacia la interpretación de señales indicadoras de desconfianza o hacia la interpretación de señales ambiguas como “no de fiar”. La ansiedad social se caracteriza por miedo intenso y persistente y evitación de la evaluación negativa de otras personas. Esto significa que, en cierta forma, las personas con ansiedad social son especialmente sensibles a la desaprobación o el rechazo de los demás.

Los estudios previos han evidenciado resultados contradictorios. En dos de ellos las personas con ansiedad social codifican mejor en la memoria las caras que transmiten poca confianza (Meconi et al., 2014), o incluso, tienden a percibir las caras como “no de fiar” en mayor medida que las personas no ansiosas (Willis et al., 2013). Por el contrario, el estudio de Cooper et al. (2014) no encontró relaciones significativas entre ansiedad social y juicios de confianza aunque es cierto que quizá se debiera a que en este caso la muestra utilizada no presentaba puntuaciones clínicas en ansiedad social.

Si bien en los estudios previos se usaron caras neutras sin expresiones explícitas, Gutiérrez-García and Calvo (2016) utilizaron expresiones ambiguas (cuando los ojos y la bocas, las principales fuentes de información facial, no expresan la misma expresión) centrándose especialmente en la sonrisa y su combinación con la expresión neutra.

¿Por qué estudiaron la sonrisa al analizar si la ansiedad social influye en los juicios de confianza? Por dos motivos. Por un lado, aunque la sonrisa es el rasgo facial prototípico de la expresión alegre, realmente una sonrisa puede asociarse a múltiples emociones. Por ejemplo, al expresar sarcasmo, nerviosismo, vergüenza, arrogancia o incluso mofa. Por tanto, como la sonrisa puede ser percibida también negativamente, es posible que las personas con ansiedad social, debido a esa sensibilidad a la evaluación negativa por parte de los demás, activen esos significados negativos de forma preferente. En el caso de la exposición a estímulos faciales, esto ocurriría cuando la expresión de ojos y boca no coincide o es congruente. Por ejemplo, cuando una persona finge una sonrisa mientras sus ojos son neutros (no alegres).

Por otro lado, otro aspecto fundamental a tener en cuenta y que justifica el por qué estudiar la sonrisa, son los resultados de Gutiérrez-García y Calvo (2014), quienes encontraron que las personas con alta ansiedad social muestra mayor predisposición, en comparación con las de baja ansiedad, a juzgar como “no alegres” las expresiones con sonrisa pero en las que los ojos no mostraban alegría.

Por tanto, Gutiérrez-García y Calvo (2016) se preguntaron si esa facilidad para detectar la incongruencia emocional en las expresiones faciales detectando las sonrisas fingidas puede estar asociada a la percepción de desconfianza en personas con ansiedad social. Para ello presentaron videos que mostraban el desarrollo de expresiones faciales en las que se combinaban ojos y boca alegres y neutros. Por ejemplo, expresiones que pasaban de alegre a neutra, de neutra a alegre, de neutra a ojos neutros con boca sonriente, de cara alegre a ojos alegres con boca neutra, etc. Una vez visionados los videos, los 48 participantes (24 con niveles clínicos de ansiedad social y 24 con baja ansiedad social) respondían puntuando en una escala de 1 a 9 el grado de confianza que les transmitía esa persona. Es decir, cuán digna de confianza les parecía cada persona según la expresión.

Los resultados indicaron que los participantes con ansiedad social—en comparación con los de control— juzgaron como menos confiables a las caras que desarrollaban una sonrisa en presencia de ojos con expresión neutra, bien al principio o al final de la secuencia dinámica. En cambio, no hubo diferencias en los juicios de confianza en función de la ansiedad social con las expresiones genuinas de alegría en las que la sonrisa iba acompañada de una expresión congruente en los ojos. Esto permite concluir que, en ausencia de ningún déficit para el procesamiento de las expresiones de alegría genuina, la ansiedad social está asociada a una significativa reducción de la confianza hacia las personas que sonríen con la boca pero sus ojos no expresan alegría.

 

Cooper, R., Doehrmann, O., Fang, A., Gerlach, A. L., Hoijtink, H. J. A., & Hofmann, S. G. (2014). Relationship between social anxiety and perceived trustworthiness. Anxiety, Stress and Coping, 27, 190–201.

Gutiérrez-García, A., & Calvo, M. G., (2014). Social anxiety and interpretation of non-genuine smiles. Anxiety, Stress and Coping, 27, 74–89.

Gutiérrez-García, A., Calvo, M. G. (2014). Social anxiety and perception of (un)trustworthiness in smiling faces. Psychiatry Research, 244, 28-36.

Meconi, F., Luria, R., Sessa, P. (2014). Individual differences in anxiety predict neural measures of visual working memory for untrustworthy faces. Soc. Cognit. Affect. Neurosci., 9, 1872–1879.

Willis, M. L., Dodd, H. F., Palermo, R. (2013). The relationship between anxiety and the social judgements of approachability and trustworthiness. PLoS One, 8(10), e76825.